31 marzo 2010

Dos elecciones, muchas lecciones

Ya comenzó a rodar la pelota electoral. Debe ser la época. Para Marzo siempre empezamos. El año pasado, en el mismo mes, las elecciones legislativas locales en Catamarca propiciaron una catarata conclusiones y vaticinios (un poco) precipitados sobre el posible resultado de las legislativas nacionales de mitad de mandato.


Ahora, en Año Mundial, dos elecciones locales también hacen a hablar a más de uno. El domingo pasado se eligieron concejales en la legislatura de Mendoza (capital) e Intendente en Pinamar.


Antes de poner primera, quiero atajarme un poco. Que se renueven 6 de los 12 concejales en la Capital de una Provincia cuyana, o se elija un Intendente para terminar el mandato de otro que fue destituido por corrupción, no implica que a nivel nacional el efecto sea automático y directo. Para nada.


Pero, igualmente, eso no descarta que se puedan extraer lecciones. Aunque sea algunas. Empecemos.


- Lo primero que sale a la luz: las listas o candidatos que fueron con nombres, sellos, distintivos, iniciales o logos vinculados al kirchnerismo terminaron en posiciones muy lejanas a la victoria. O sea, perdieron por goleada. En Mendoza, terminaron quintos por debajo del PRO. En Pinamar, si bien el gran ganador y “ex”-menemista, Blas Altieri, tenía el aval de Daniel Scioli, la candidata del PJ Bonaerense (K) terminó tercera a más del 35 puntos del primero.


Lección: los K están en franca retirada. Es necesario aclarar que los electores locales eligen teniendo en mente problemas, justamente, locales. Ello no implica leer las elecciones en clave nacional. Pero la seguidilla de derrotas podría minar espacios que, cuatro años atrás, eran pan comido para el kirchnerismo.


- Ya que estamos en clave peronista-kirchnerista, sigamos. Los comicios en Pinamar fueron testigos de una fuerte disputa en el seno del PJ Bonaerense entre Daniel Scioli y su vice, Alberto Balestrini. Las rispideces entre ambos se hicieron manifiestas desde el año pasado, principalmente por las aspiraciones electorales de cada y por el control del aparato partidario de la Provincia.


Pero suele ocurrir regularmente eso por estos pagos. Los peronistas bonaerenses, cuando las papas queman y creen que pueden perder, buscan conquistar sus espacios personales. Lección: Tanto Scioli como Balestrini saben que el margen de victoria en 2011 es muy estrecho, y ni lerdos ni perezosos quieren salvar su pellejo.


- Ahora nos cruzamos a Mendoza. El PRO, en su afán de construirse en alternativa nacional y crecer en estructura, rompió su alianza con el Partido Demócrata. Y lo pagó muy caro. Decidido a captar el voto de centro-derecha que tradicionalmente ha mantenido el PD en Mendoza (un partido de larga data), quedó relegado a un cuarto lugar y ningún escaño. No contaba con el batacazo que daría el Socialismo, que sí se quedó con una banca.


Lección: aún le falta al PRO para ganar en el interior. Falta estructura partidaria, conocimiento del electorado y de las realidades locales. La Ciudad de Buenos Aires (que bien ha sabido hipnotizar) no es lo mismo que el resto del país. Y lleva años lograr esos objetivos. Lo más difícil de vencer son, precisamente, los partidos locales o provinciales. Será más conveniente que construya alianzas en lugar de lanzarse sólo a jugar el partido.


- Ya que estamos en clave amarilla y con play negro, analicemos el candidato del PRO: Orly Terranova. Un reconocido piloto de rally, devenido en político de la noche a la mañana y con tan solo un par de meses de campaña. Parece ser la continuación y presagio de una nueva ola de personalidades públicas extraídas de otras actividades sociales para ganar votos y otorgar prestigio a partidos políticos que no pueden elegir un candidato dentro de sus propios dirigentes o militantes.


Tal vez sume más votos un empresario o personalidad reconocida antes que un dirigente que simplemente visita el comité cada tanto o hace un discurso público durante un conflicto sindical. Pero el problema, creo yo, radica en los criterios que existen para elegir esos candidatos: el simple conocimiento público. Aunque eso se traduzca en votos, no lo es en gestión ni en experiencia política.


(Atención: Florencia Peña fue medida en imagen en la Ciudad de Buenos Aires. Dicen que quiere ser candidata K. Aunque ella lo desmienta, así se empieza)


- La UCR no se puede quedar afuera. La debacle del gobierno de la Alianza en 2001 le propició una de las peores derrotas en 2003 (menos del 5% de los votos a nivel nacional) y algunos vaticinaban la desaparición del centenario partido.


Pero a nivel local la realidad siempre es otra. Ciertos feudos que han mantenido desde el retorno de la democracia, sumado a las buenas gestiones que han realizado los gobernantes radicales en provincias y municipios, siguen despertando el apoyo de los electores. Mendoza es un claro ejemplo. La elección del domingo pasado refuerza la política llevada a cabo por el Intendente Víctor Fayad, y lo posiciona como candidato a Gobernador el año próximo, en una provincial de tradición radical.


Lección: el nuevo mapa político y algunas victorias locales pueden despertar entusiasmos en los dirigentes nacionales radicales. Sobre todo considerando que se dirigen hacia la normalización del partido (por fin). Sin embargo, no deben dejar de lado lo que ya mencionamos: lo local no es todo lo nacional. Pero sí se puede construir desde ahí.

1 comentario:

  1. Muy bueno :)
    Creo que sería interesante destacar qué opciones tiene el kirchnerismo frente a estas señales que comenzaron ya en junio del año pasado, ¿no? Que por más que Cristina viva en su maravilloso mundo en el cual la pobreza disminuye, llegará un punto en el cual les tocará enfrentar esa realidad de pérdida de poder.
    Y yo voy a estar feliz ahí observándolo :D jaja, pero es al margen de todo análisis político!
    Lo curioso es que ya va a hacer un año de la derrota legislativa y no ha habido ni una simple señal de cambio en sus modos... "democráticos".

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