Ayer
largó la batalla electoral 2019. La sede fue la provincia de La Pampa, con la
celebración de las internas abiertas, obligatorias y simultáneas (IAOS). No
todos los partidos políticos y coaliciones participaron de la elección: solo tuvieron
que hacerlo aquellos que no acordaron candidaturas de unidad. De modo que los
pampeanos solo se encontraron con algunas listas de algunos actores.
¿Quiénes?
Los que marcan el ritmo de la política provincial: Cambiemos La Pampa y el
Frente Justicialista Pampeano (FreJuPa). Mientras que los primeros se concentraron
en la disputa por la gobernación entre Daniel Kronebeger (UCR) y Javier Mac
Allister (PRO), los segundos estuvieron animados en la interna de intendente de
Santa Rosa (capital).
Empiezo
por lo previsible. El enfrentamiento entre los socios de Cambiemos fue una
disputa entre militantes de a pie e independientes tentados. La estructura
radical, bien extendida en el territorio provincial, pudo aportar un resultado
cómodo para Kroneberger, quién ganó con el 65% (18.832 votos), frente al 35% de
Mac Allister (9.858). El 70% de los votos para el radical fueron de afiliados
partidarios. Estructura mata timbreo en provincias chicas.
El
resultado es más llamativo si se observa el nivel local en detalle. De los 84
municipios y comisiones de fomento que integran La Pampa, el candidato de la
UCR venció en 61, mientras que el dirigente del PRO lo hizo en 23. En Santa
Rosa y General Pico, las dos ciudades principales, Kroneberger ganó cómodo: 70%
a 30% en la primera, 55% a 45% en la segunda. Con ambos perdidos, menos chances
aún. De hecho, en los pocos municipios que ganó Mac Allister, en ninguno de
ellos votaron más de 600 electores.
El
dato de color estuvo dado por el voto en blanco. Aunque los ansiosos análisis
tuiteros resaltaron con tintes bucólicos la primacía del blanco por sobre la
candidatura PRO, el efecto fue producto directo del propio sistema. Cabe
recordar que las urnas estuvieron divididas entre afiliados a partidos (16% del
padrón) e independientes (84%). Los primeros solo encontraron las boletas de
sus partidos en el cuarto oscuro. Los segundos, de todos los que compitieron,
con una sola urna y un solo sobre para todos los cargos. De modo que, quienes
privilegiaron votar en la interna de una coalición y no en la otra, su voto se
contó como blanco para esta categoría. Es un efecto no deseado del sistema, y no
resulta conveniente interpretar que quien quiso participar solo de una interna
era consciente de que estaba votando en blanco en la otra. Esto tuvo su impacto
en Santa Rosa, por ejemplo: la interna del FreJuPa tuvo 3.311 blancos, mientras
que la de Cambiemos 8.945. Uno puede pensar que la interna peronista local
estuvo más disputada y más movilizada. De hecho, concurrieron más votantes. Ese
sí es un dato.
Lo que
nos lleva a concentrarnos en la sorpresa: la interna a intendente del Peronismo
en la capital pampeana. Las 6 listas que se presentaron se redujeron mediáticamente
a las 2 más relevantes. De un lado, Jorge Lezcano, dirigente de UPNC, Diputado
Provincial y candidato con apoyo del gobierno provincial. Del otro lado,
Luciano Di Napoli, ex Diputado Provincial y referente del Kirchnerismo en el
distrito. En un final para el infarto de fiscales ganó el desafiante Di Napoli
por 194 votos (7.611 a 7.417). Batacazo, dicen los peronistas pampeanos. Lejos
quedó el tercero, Darío Hernández, referente del Frente Renovador local.
Por
último, dos conclusiones tentativas a modo de cierre. Primero: la participación
electoral rondó el 20% del padrón electoral. Este valor resulta esperable dado
el criterio optativo de la elección para los ciudadanos. Sin embargo, en ambas
internas destacadas en este informe concurrieron más independientes que afiliados
partidarios. Esto plantea un interrogante: si las estructuras partidarias no se
nutren hoy en día de militantes, adherentes y simpatizantes que no
necesariamente llenan una ficha partidaria.
Segundo:
el resultado es estrictamente provincial. Sería erróneo asignar lecturas
nacionales a un proceso electoral que tiene un sistema particular distinto a
las PASO, con actores políticos que impulsaron estrategias electorales locales
y que recién tendrá su batalla relevante en mayo. Ahí estarán todos en el
cuarto oscuro. Y todos tendrán que ir a votar.
Por Facundo Cruz, investigador del Observatorio Electoral Argentino (OEAR) de CIPPEC y de UADE/UBA
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